27 de abril de 2012

Es cuestión de tiempo

imageExiste un movimiento ciudadano que despierta progresivamente a partir del sentir en diferentes ambientes. Por medio de el cobran fuerza voces de indignación, solidaridad, de celebración, en fin, aspectos que corresponden al día a día de una sociedad que busca la manera de expresarse. En lo político, lo que se ha venido produciendo desde la indignación del 743, crece, aunque parece obvia la necesidad de concientización para que las personas, a la hora que se requiera, pasen del teclado a las calles. Es hasta irresponsable quedar impávidos ante lo que podemos lamentar en un futuro no muy lejano.

Por Sura’s Way

El movimiento ciudadano ya está y es cuestión de tiempo para que desarrolle una fuerza que debiera plantearse imponente ante los actores de la vida nacional que de cierta manera se han equivocado en ignorar las voces de los electores. Si en realidad queremos participar en ayudar a sacar el país adelante, necesitamos comenzar a enfilar, y hemos de insistir, en la necesidad de colaborar bajo perfiles desideologizados y no seguirnos estancando en debates sin sentido de que yo soy de izquierda y aquel de derecha por lo que no nos podemos poner de acuerdo y mucho menos nos pueden ver juntos.

El inicio de la próxima legislatura será una buena oportunidad para presentar una nueva faceta de movimiento social, constante, que siga partiendo de los teclados pero que a la vez llame a la necesidad de salir a las calles a manifestarse cuando la causa lo amerite. No es lo mismo, aunque la importancia del acto se interprete igual, una manifestación de 25 personas a una de 200, 500, 1000, y así, según vaya aumentando la cantidad, así se le adjudicará valor o relevancia. Hoy por hoy, se escuchan expresiones de desmerito sobre que son pocos en la calle, pero como escribo el titular, y creo, es cuestión de tiempo.


Será cuestión de tiempo también, averiguar si es que en realidad la solidaridad y la preocupación de los actores y autores del movimiento, son de sincera expresión y no un anhelo de aspiraciones ocultas y agendas discrepantes. No debería importar salir a manifestarse a la par de empresarios, siempre y cuando haya convicción de que existe compromiso y las peticiones emanan en común, desideologizadas y en clara apuesta al bien sobre lo incorrecto, no importando de quién se trate, sea rojo, tricolor, anaranjado, verde, etc. Vamos por desenmascarar la situación por la que estamos. 

Quiero pensar que el surgimiento de este movimiento ciudadano no se quedará en lo coyuntural como en cierta manera lo hicieron los “IndignadosSV”. La fuerza que pueda cobrar por la participación del sector empresarial combinada con el movimiento social, será importante en el sentido de representatividad y porque se pueden encontrar apoyos que adentrarían en palestras conservadoras que han acostumbrado a calificar al pueblo demandante como chusma. Será misión ir descubriendo si hay coincidencias más allá, si hay coincidencia, por ejemplo, en la necesidad de satisfacer demandas laborales. Ya veremos si de acá puede surgir un representativo considerable.

Está en nosotros creer que desde las redes sociales estamos siendo capaces de lograr cambios, como el que se ha logrado con los diputados que retractan de recetarse un aumento salarial; se que algunos lo han visto como una clásica "cortina de humo". Que la dirigencia empresarial desfile a la par de representantes del movimiento social, escuchando, desubicados quizá, música de protesta, es algo de lo que no tengo recuerdo que haya sucedido antes. Es normal que surjan desconfianzas ante semejante comportamiento, pero si le vamos a entrar juntos a esto, debemos comenzar en tratar de confiar de que al menos la lucha por una mejor democracia, es algo que nos conviene a todos. Quiero pensar en que esto va en serio y que sólo es cuestión de tiempo para que se vuelva algo imponente.