Don Sergio Muñoz escribe un artículo en La Prensa Gráfica al cual titula “Los desmemoriados”. Ahí, él habla sobre la victoria electoral del partido demócrata con su candidato, ahora presidente, Barack Obama y el avance en su gestión. Con un estilo marcadamente diferente al de su antecesor George Bush; Obama, luego de lograr el cambio, ahora enfrenta la voracidad de la oposición.No se debe de olvidar en ningún momento el impacto generalizado que ocasionó el triunfo de Barack Obama alrededor del mundo. La esperanza pareció recobrar nuevos alientos de sobrevivencia en aquella noche en que los norteamericanos escucharon el discurso de la victoria. Pero no nos vayamos tan lejos, también en El Salvador vivimos una noche similar. El cambio llegó al norte y luego a nuestro país con la victoria de Mauricio Funes y el FMLN.
Los desmemoriados parecen haber olvidado aquel voto de confianza que dimos por el bienestar de nuestro El Salvador. Cuatro meses han pasado de la toma de posesión del nuevo gobierno y nos estamos dejando llevar por el juego mediático ‘divisor’ de la derecha. Hemos caído en el famoso ‘divide y vencerás’ que esa aplanadora nefasta nos esta imponiendo.
Antes de las elecciones del 2009, reprochábamos el actuar de los presidentes areneros que siempre atendían sus compromisos partidarios. Ahora nos alarmamos y gritamos “división” cuando vemos a nuestro presidente hacer lo correcto… atender a la población. Hemos creído que las diferencias existentes entre los pensamientos del FMLN y Mauricio Funes son letales para nuestro país. No alcanzamos a comprender que la discusión y posterior concesión en los temas de país, es democracia... es cortar por lo sano; y que, en ningún momento, se pone en peligro la gobernabilidad.
Dos estilos totalmente diferentes. Entre George W. Bush y Barack Obama tan abismal como el de Tony Saca y Mauricio Funes. A cuatro meses en el poder, los areneros y miembros de la derecha incrustados en la ambición política también reclaman por no haber resuelto ya, los problemas que nos ocasionaron 20 años de saqueo Estatal. La doble moral no les permite sincerar que el problema delincuencial, económico, de salud, del agro y demás, fueron producto de ese sistema fallido que implementó la derecha.
También acá hay un premio mayor a la infamia; y es que diputados de derecha como Ernesto Angulo -y otros areneros- exigen resultados inmediatos en el combate a la criminalidad. Ahora ellos no quieren andar con paños tibios y deciden impulsar el proyecto de enviar a nuestra fuerza armada a combatir la delincuencia. Solamente el espíritu meditador y marcado en la Constitución que posee nuestro Presidente ha pausado la medida que merece un profundo análisis. La pregunta es ¿Por qué no lo hicieron los areneros en sus 20 años en el poder?
Si Obama tiene en FOX a Glen Beck acusándole de racista, en El Salvador tenemos medios dedicados completamente al desprestigio del presidente y su gabinete. El colmo fue el movimiento que se dio el lunes por la noche, en el cual un correo electrónico motivó a diferentes medios a expandir el terror disuadiendo a la gente a abandonar las calles por amenazas de las pandillas. Curiosamente muchas empresas -de aquellas que nunca cierran- decidieron mandar a sus empleados a casa temprano; movimiento que lo considero la excusa perfecta para reclamar ingobernabilidad y dominio delincuencial.
No nos podemos prestar a las artimañas que caprichosamente implanta la derecha. Si bien es cierto la delincuencia es una realidad en El Salvador, cierto es también que jamás ha dominado el espíritu de libertad de los salvadoreños. A mi no me cabe duda de que en nuestro país, se están poniendo en práctica métodos desestabilizadores que en un momento pueden “legalizar” -en la mente de los retrógrados- una solución como la que tomo Goriletti en Honduras.
El artículo de los desmemoriados que escribe Don Sergio, me ha traído en cuenta los peligros que enfrentamos ante los detractores, pero más aun, el peligro de que los que votamos por el cambio nos demos por vencido y apoyemos su corriente. Amigo lector de Sura´s Way, le suplico, no se deje sorprender. El uso de la fuerza armada en el combate a la delincuencia jamás debe de ser confundido con un intento de abolirla para que pasen, todos sus miembros, a la policía. Si nos creemos ese embuste, ponemos en peligro la relación fuerza armada-gobierno, que es lo que pudiera estar buscando la derecha.
Aunque ahora atestigüemos los problemas divisorios en ARENA, insisto, por favor no ponga en duda de que un tanque de poder está maniobrando métodos de desestabilización. La situación que se acaba de dar en Nicaragua con la autorización de la Corte a que el presidente Ortega se reelija en el poder, seguramente volverá a soltar las alas de la opinión nefasta de los que conservan un espíritu golpista, dándose así, ellos mismos, la gran oportunidad de oro, de mantener una cortina de humo para encubrir sus verdaderos problemas. Es importante que de una vez por todas se entienda que en El Salvador NO SON PERMITIDAS LAS REELECCIONES.
Para terminar…
No pasemos por alto los logros del Gobierno de Mauricio Funes y el FMLN. La alimentación, útiles y vestido de nuestros estudiantes, la entrega de bonificaciones por pérdidas de vivienda, la entrega de títulos de propiedad, la ampliación del proyecto red solidaria y el plan anticrisis –por mencionar algunos-; son logros que se han conseguido en un corto tiempo y sin lugar a dudas mantienen optimista a la población. Los desmemoriados no deben olvidar las condiciones con las que recibió el país Mauricio Funes y el FMLN.
La democracia y las personas ‘maduras’ discuten sus ideas; bien dicen que hablando se entiende la gente. Yo no entiendo mucho de temas partidarios porque nunca he pertenecido a algún partido político. Sin embargo, creo que teniendo el tiempo que mi discapacidad me permite, es justo que dedique una parte para opinar en aras de construir un mejor El Salvador. Mi labor, en ese sentido, pasa a ser un trabajo voluntario que lo realizo con la mejor de mis intenciones.
El llamado que dejo hoy es que comencemos a comprender el concepto de trabajo voluntario. Aunque no se perciba una remuneración económica, las satisfacciones que deja son invalorables.
Los discapacitados seguimos esperando.
A continuación el artículo
Los Desmemoriados
La enorme diferencia con Bush y sus seguidores es que Obama privilegia el uso de la diplomacia sobre la arrogancia y la fuerza bruta que hoy tan histéricamente le exigen los desmemoriados.
Escrito por Sergio Muñoz Bata, Columnista de La Prensa gráficaHace poco menos de un año Barack Obama ganó la presidencia de Estados Unidos. El margen de su victoria, nueve millones y medio más de votantes, fue el mayor desde la elección presidencial de 1984.
Su triunfo se explica, en parte, por la debilidad de sus oponentes, sobre todo por una compañera de fórmula escandalosamente improvisada y brutalmente polarizante. Pero lo principal, sin duda, fue el carisma del candidato y la urgencia que sentía la mayoría de los votantes de cambiar el rumbo que los ocho años de gobierno de George W. Bush le habían dado al país.
Obama hereda de su antecesor una economía destartalada, un desempleo creciente y una inestabilidad financiera nacional que contagia al mundo entero. En política exterior, el legado de Bush fueron dos guerras insolubles, en Iraq y Afganistán; exacerbados y peligrosos conflictos por el desarrollo de energía nuclear en Irán y en Corea del Norte; amenazas a la seguridad de Rusia y un tan extendido y profundo sentimiento antinorteamericano que si el resto del mundo hubiera podido votar en esa elección y su contrincante hubiera sido Bush, el margen del triunfo de Obama habría sido humillante y abrumador.
Dadas las circunstancias de su ascenso al poder, lo razonable y lo prudente habría sido darle a Obama un plazo razonable para enderezar el barco pero en política, la razón y la prudencia son virtudes escasas.
A ocho meses de haber tomado el poder, los mandaderos del régimen anterior se agrupan para reclamarle por no haber resuelto ya, los problemas que con tanto esmero Bush creó en los ocho años que duró en el poder.
Del 21 de enero a la fecha, la cadena de noticieros Fox se ha dedicado a promover el descontento contra el presidente acusándole de ser extranjero, socialista, indeciso e inepto; se ha distinguido por acoger a los agoreros del desastre contra la reforma sanitaria, y no ha tenido empacho en promover la división racial del país tolerando que uno de sus empleados, Glenn Beck, se atreva a decir públicamente en su programa que “Obama siente odio profundo contra la gente de raza blanca”.
Igual de desafortunada ha sido la campaña de los sectores republicanos más conservadores, empezando por el presidente del comité nacional del partido que utilizó el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a Obama como prueba de que “los demócratas y sus aliados en la izquierda internacional se confabulan para debilitar el poder y el papel rector de Estados Unidos en el panorama mundial”.
Pero el premio a la mayor infamia se lo lleva John Bolton, un antiguo consejero de Bush y uno de los arquitectos de la guerra en Iraq, quien hoy acusa a Obama de ser indeciso y débil en su manejo de las relaciones con Irán, Corea del Norte, Rusia, el oriente próximo, Afganistán e Iraq.
Sería justo reconocer los problemas que el presidente ha tenido y que le han costado políticamente. Su popularidad ha bajado y aunque eso es normal, pasar del 65% de aprobación entre los votantes independientes en junio, a un 49% ahora, no deja de ser preocupante. Sobre todo porque refleja los temores reales de una clase media que sigue sin ver la salida a la crisis que afecta al país.
La otra cara de la realidad es más alentadora, pues a pesar de las dificultades, el expediente de Obama es mejor de lo que los desmemoriados nos quieren hacer creer. En sus primeros 100 días en el poder, Obama logró la aprobación de importantes leyes como la que financia la investigación con células madre; la que garantiza igualdad de pago por el mismo trabajo a mujeres y hombres; la que le da seguro médico a 11 millones de niños. Y todo indica que en su primer año de gobierno logrará la aprobación de la reforma sanitaria en el Congreso que tantos presidentes han intentado hacer y no han podido.
Hacia el exterior, Obama ha entrado en conversaciones con los rusos para reducir el arsenal nuclear de ambos países; ha hecho un acercamiento sincero hacia los países musulmanes; trabaja con el Congreso para mitigar los efectos del calentamiento global, y sólo un necio podría negar que gracias a Obama la imagen del país haya mejorado sustancialmente en el mundo entero.
Y no es que el presidente desconozca el enorme poderío militar del país. La enorme diferencia con Bush y sus seguidores es que Obama privilegia el uso de la diplomacia sobre la arrogancia y la fuerza bruta que hoy tan histéricamente le exigen los desmemoriados.



2 comentarios on "De Los Desmemoriados Podemos Hablar También en El Salvador"
exelente articulo a mi parecer es muy peligroso caer en el juego divisionista de la derecha
es muy cierto y como simpatizante del FMLN debo confesar que fui hipocrita, critique a tony saca por su rol de presidente del partido y del pais y ahora quiero que mauricio funes haga lo mismo
es interesante ver el juego en el que han caido los "medios de comunicacion" durante la gestion de tony saca no se hablaba de asesinatos ni de delincuencia y hoy hasta el "listado" de los muertos del dia dan
me parece que gran parte de la sozobra y paranoia de la poblacion la tienen los medios de "comunicacion"
MAgnífico el comentario sobre el artículo periodístico. Efectivamente necesitamos difundir, educar, opinar, poryectar, un nuevo pensamiento orientado hacia la "verdadera" democracia....el trabajo voluntario, necesario, desde nuestro puesto, cualquiera que fuere!
Publicar un comentario en la entrada
Muchas Gracias Por Comentar